martes, 26 de julio de 2011

Crimen y Castigo

Te dije hace poco que carecía de recursos para seguir en la Universidad, pero hubiera podido continuar mis estudios. Mi madre me habría enviado lo necesario para hacerlo, y yo hubiera podido ganar con mi trabajo lo suficiente para subvenir a mis gastos: Pero yo me ensoberbecí, ésta es la palabra: me encerré en mi cuarto como la araña en su tela... Oh, cómo he maldecido esa madriguera infame! ¡Y,sin embargo, no quería abandonarla! Permanecía en ella a propósito. Pasé días enteros sin trabajar, negándome hasta a probar bocado, siempre tumbado en mi diván; En vez de estudiar, vendí mis libros; dejé amontonar el polvo sobre mis cuadernos. No hacía más que soñar y cavilar... No creo necesario decirte cuáles eran mis pensamientos y mis divagaciones... Entonces fue cuando empecé a pensar... No, tampoco es así... No refiero las cosas con exactitud... Una idea fija ocupaba mimente: “¿Por qué soy tan tonto que, sabiendo que los demás son unos imbéciles, no me esfuerzo en ser más inteligente que ellos? Me dije que, si esperaba el momento enque todos fuesen inteligentes, corría el riesgo de esperar demasiado. Más tarde comprendí que eso no ocurrirá jamás, que los hombres no cambiarán, que nada ni nadie puede transformarlos, y que no vale la pena aguardar en vano. ¡Sí,es así! Es una ley ineludible...,Ahora sé que el que es más fuerte por su inteligencia y por su alma es el amo de todos. Quien a todo se atreve tiene razón. El que todo lo desprecia se impone, y el más audaz y desvergonzado tiene siempre la última palabra. ¡Así ha sido y seguirá siendo siempre! ¡Únicamente los ciegos no lo ven!

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